El Presidente del Gobierno de España, José Luis Rodríguez Zapatero, pronunció unas palabras ante los asistentes al acto de firma del Acuerdo de Sede de la Secretaría General Iberoamericana (SEGIB) en Madrid:
Señor Secretario General Iberoamericano,
Señoras y Señores Embajadores,
Hoy es un día con una significación especial para una gran comunidad de pueblos y naciones. Acabamos de firmar el Acuerdo de Sede entre el Reino de España y la recién creada Secretaría General Iberoamericana, cuyo convenio constitutivo –el Convenio de Santa Cruz de la Sierra- entró en vigor a comienzos de este mes.
Como representantes de los distintos países que conformamos esa Comunidad de cultura, tradición, historia y vocación de futuro colectivo, les agradezco mucho que hayan tenido la amabilidad de acompañarnos en esta ceremonia.
Acabamos de dar un paso firme, y que auguro muy rápidamente fecundo, en el proceso de fortalecimiento institucional de la nuestra Comunidad.
Acabamos de otorgar grandes responsabilidades en la dinamización y en la continuidad del proyecto al primer titular de la Secretaría General. Difícilmente podríamos haberla puesto en mejores manos que en las de Enrique Iglesias, el amigo de todos, uno de los ciudadanos iberoamericanos de mayor trayectoria y prestigio internacional.
Es un gran privilegio para nuestra Comunidad poder disponer de su pasión por el proyecto, contar con su sabiduría, aprovechar su dilatada experiencia y su acreditada capacidad de iniciativa. La nueva estructura que va a dirigir marcará un antes y un después en el Sistema de las Cumbres Iberoamericanas.
Mediante este Acuerdo de Sede, España acoge en su capital a la nueva Secretaría General Iberoamericana, y le brinda todas las facilidades que le son necesarias para el cumplimiento de sus funciones.
Considero oportuno recordar que este nuevo organismo es el fruto de una seria reflexión conjunta sobre los logros, las carencias y las necesidades del proceso de las Cumbres Iberoamericanas, iniciado hace ahora quince años en la ciudad mexicana de Guadalajara. Esta reflexión nos llevó a concluir que era necesario disponer de un instrumento estable, fuerte y fiable que ayudase a reforzar la cohesión interna de nuestra Comunidad y su proyección internacional.
Estamos ante el resultado de un diseño común, del que todos los países de Iberoamérica somos partícipes y al que todos debemos sentir como propio. La Secretaría General es, en definitiva, la encarnación del espíritu de coparticipación que preside nuestro proyecto iberoamericano.
La Secretaría General tendrá como cometidos esenciales dinamizar la Agenda Iberoamericana y forjar la imagen de identidad de nuestra Comunidad de Naciones, reforzando el papel que está llamada a representar en el mundo.
Quiero aprovechar esta oportunidad para expresar mi reconocimiento a la labor precursora de la Secretaría de Cooperación Iberoamericana. Su experiencia ha sido determinante para que los Estados miembros decidiéramos dar un paso más en el desarrollo institucional de las Cumbres, creando la nueva Secretaría General. También quiero reconocer y agradecer el trabajo realizado por el equipo de transición que ha preparado la puesta a punto de la Secretaría, incluyendo la conclusión del Acuerdo de Sede que hoy hemos suscrito.
Entramos hoy, asimismo, en la recta final de la preparación de la Cumbre Iberoamericana de Salamanca, que tendrá lugar los próximos días 14 y 15 de octubre, para la que nos hemos fijado unos objetivos muy ambiciosos. Como país anfitrión, España no ha ahorrado ni ahorrará esfuerzos para garantizar su éxito.
Nos hemos propuesto que la cita de Salamanca sea el punto de arranque de una nueva y fecunda etapa en el proceso de las Cumbres, tanto en sus formas como en sus contenidos.
Queremos que este proceso adquiera mayor vigor, que los debates de las Cumbres ganen espontaneidad y eficacia, que incidan sobre los problemas reales que afectan a la vida de nuestros ciudadanos, que ofrezcan respuestas efectivas.
En Salamanca abordaremos las grandes cuestiones sociales y económicas a las que nos enfrentamos actualmente los países iberoamericanos, dedicando una atención especial a la emigración.
También queremos que nuestros esfuerzos tengan una mayor continuidad, de manera que las Cumbres sean el punto álgido de una agenda anual densa y activa.
Tengo la absoluta confianza en que esta continuidad quedará garantizada por la labor permanente de coordinación y seguimiento que va a realizar la Secretaría General.
Queremos que la Comunidad Iberoamericana se proyecte más al exterior y que hable con voz propia sobre los grandes temas globales. Lo necesitamos nosotros y lo necesita el mundo.
A ello vamos a prestar una atención particular en la Cumbre de Salamanca. Tenemos que conseguir que en esta próxima reunión de Jefes de Estado y de Gobierno se manifieste la gran voz de la Comunidad Iberoamericana, que cada vez será escuchada con más fuerza en el mundo globalizado.
Tengo y tengan la certeza de que el papel de la Secretaría General, de Enrique Iglesias y de su equipo de colaboradores, será decisivo para el desarrollo del espacio común iberoamericano y la visibilidad internacional de nuestra Comunidad. Para ello contarán con nuestro total apoyo y nuestra colaboración más leal y entusiasta.
Señoras y Señores:
Madrid hoy, Salamanca en dos semanas, expresan la voluntad de esta gran Comunidad de imaginar el futuro con una mirada común. Somos cada día más conscientes de que el camino que tenemos por delante es más largo que el trecho que ya hemos recorrido juntos. A nosotros nos corresponde hacer que sea también más fecundo.
Palacio de La Moncloa, 30 de septiembre de 2005