El Sistema Iberoamericano de Cooperación, una amplia red de 18 programas que mueve unos 100 millones de euros anuales, nació con el propósito de establecer un marco institucional que regule las relaciones de cooperación dentro de la Conferencia Iberoamericana. Los Jefes de Estado y de Gobierno iberoamericanos suscribieron en la V Cumbre Iberoamericana, celebrada en San Carlos de Bariloche (Argentina) en 1995, el Convenio para la Cooperación Iberoamericana en el Marco de la Conferencia Iberoamericana.
Dicho Convenio, que entró en vigor el 4 de diciembre de 1996, al ser depositados los instrumentos de ratificación de siete países, crea el Sistema Iberoamericano de Cooperación como instrumento rector de los programas y proyectos de cooperación emanados de las Conferencias.
Los Programas y Proyectos de Cooperación que se desarrollan en el marco de la Conferencia Iberoamericana tienen por objeto:
- Favorecer la identidad iberoamericana a través de la acción conjunta en materia educativa, cultural, científica y tecnológica.
- Fortalecer la participación de los Estados Miembros para coadyuvar a una mayor y más efectiva vinculación entre sus sociedades y un sentimiento iberoamericano en sus habitantes.
- Poner en práctica el concepto de cooperación para el desarrollo entre las naciones iberoamericanas.
- Expresar la solidaridad iberoamericana ante problemas comunes que afecten a un conjunto o a la totalidad de los Estados Miembros.
- Impulsar la formación de un espacio iberoamericano de cooperación por medio de programas de movilidad e intercambio educativo, universitario, de formación tecnológica, vinculación entre investigadores y todas aquellas iniciativas que refuercen la capacidad de creación cultural común, brindando una atención particular a los medios de comunicación.
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