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07/09/2005- Discurso de la Vicepresidenta, María Teresa Fernández de la Vega, durante la firma del convenio con la Universidad de Salamanca

Intervención de la Vicepresidenta Primera del Gobierno y Ministra de la Presidencia en el Acto de Firma del Convenio de colaboración entre el Ministerio de la Presidencia y la Universidad de Salamanca relativo a los actos de la XV Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno

Madrid, 07 de septiembre de 2005


Señor Rector, señoras y señores. En primer lugar, quiero expresar en nombre del Gobierno el agradecimiento a la Universidad de Salamanca por su decisiva y entusiasta contribución a la celebración de la decimoquinta Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno. La excelente disposición de la comunidad universitaria, y en particular de su Rector, para colaborar en la organización de los actos de la Cumbre hace honor a la tradicional vocación americana de la decana de nuestras universidades y expresa el profundo compromiso de la Universidad de Salamanca con el servicio a la sociedad. La larga historia de la Universidad, ocho veces centenaria, le ha hecho contar con un magnífico patrimonio artístico y monumental entre el que se encuentran importantes edificios históricos, de gran valor y singular belleza. La Universidad ha sido y es hogar de ideas alumbradas a través de la reflexión y el diálogo, y en Salamanca las aulas y salas de sus Escuelas y Colegios han invitado generación tras generación al desarrollo fructífero de esas actividades.

Poder contar con esos venerables espacios para celebrar los actos de la Cumbre Iberoamericana contribuirá, sin duda, al éxito de los trabajos. Estoy convencida de que los lugares que guardan la memoria de las enseñanzas de grandes personajes de nuestra cultura común, desde Fray Luis de León a Miguel de Unamuno, son un ámbito propicio para que todos los participantes se sientan a gusto y dispuestos a lograr los ambiciosos objetivos que nos hemos marcado. La Universidad de Salamanca siempre ha mantenido una relación especial con la ciudad en la que desde siglos tiene su sede. Su participación en la organización de la próxima Cumbre Iberoamericana es una nueva muestra de la implicación en todos los asuntos relevantes que suceden en Salamanca.

La celebración de la Cumbre, coincidiendo con la conmemoración del 250 aniversario de la construcción de la Plaza Mayor, permitirá proyectar todavía más si cabe entre los países iberoamericanos el conocimiento de esta ciudad patrimonio de la Humanidad y consolidar el prestigio del que goza su Universidad. Salamanca siempre ha sido un referente en el mundo universitario iberoamericano. Son muchas las universidades iberoamericanas que se han construido a partir de su modelo y son muchos los estudiantes procedentes de esos países que cada año se integran en la vida académica salmantina. La vocación americana de la Universidad tiene, desde luego, una larga tradición. El nuevo continente fue desde el principio objeto de atención y reflexión en sus aulas a través de las enseñanzas de Francisco de Vitoria. Y hoy sigue manteniendo vínculos muy estrechos con la realidad y los problemas de Latinoamérica a través del Instituto Interuniversitario de Estudios de Iberoamérica y Portugal.


Por lo tanto, comprenderán ustedes la satisfacción que representa para todos que Salamanca y su Universidad sean el lugar en el que la institucionalización de la comunidad iberoamericana recibe un nuevo y enérgico impulso que le dote de peso y voz propias en el mundo. Tras más de un década de existencia de este foro iberoamericano, hemos acumulado suficiente experiencia como para iniciar una nueva etapa de consolidación y fortalecimiento del Sistema de Cumbres. En Salamanca, se pondrá en marcha la nueva Secretaría General que constituirá un órgano permanente de seguimiento de los Acuerdos que se alcancen en las Cumbres y de enlace entre los distintos actores de la comunidad iberoamericana. La figura del Secretario General, unida al prestigio y valía profesionales de su nuevo titular, Enrique Iglesias, servirá para dotar a la Comunidad Iberoamericana de proyección internacional y una mejor situación en el contexto de un mundo globalizado. La defensa continuada y eficaz del acervo de valores y principios que comparten nuestros países es cada día más necesaria. Las naciones iberoamericanas estamos firmemente comprometidas con la legalidad internacional, el multilateralismo y el fortalecimiento del papel crucial de las Naciones Unidas; creemos que el diálogo y la negociación son los mejores medios de resolución de los conflictos. La confianza en el Derecho y los valores que encarna como factor vertebrador de las relaciones internacionales tiene su origen, también, en la llamada “Escuela de Salamanca”, inspirada por el ya citado maestro Francisco de Vitoria.

La realidad y los retos del mundo de hoy no son, desde luego, los del siglo XVI, pero los medios para afrontarlos siguen siendo la tolerancia, el respeto a la dignidad del ser humano y la defensa de sus derechos. Iberoamérica aspira a crear un espacio común basado en la democracia, la cohesión social y territorial, el desarrollo sostenible y los derechos humanos. Nuestros países han sufrido en algún momento de su historia la opresión, la falta de libertades, el silencio impuesto. Esa experiencia histórica nos impone el deber de trabajar por preservar y profundizar la realización de los ideales de libertad e igualdad en nuestras sociedades y en el mundo. Ese trabajo es necesariamente un trabajo cooperativo en el que las naciones iberoamericanas debemos prestarnos apoyo mutuo. La Cumbre de Salamanca pretende ser el foro en el que se diseñen medidas adecuadas y eficaces para satisfacer las necesidades e intereses de las ciudadanas y ciudadanos.

Los ejes temáticos que articularán el debate de los Jefes de Estado y de Gobierno son la realidad socieconómica de la comunidad iberoamericana y sus retos -en especial el desarrollo y la lucha contra la pobreza-, la migración y la proyección internacional de la comunidad. El programa es ambicioso y el método de trabajo innovador. Pero además, este año, por primera vez, se celebrará con carácter inmediatamente previo a la Cumbre un foro empresarial y un foro civil en los que se discutirá sobre cuestiones económicas y sociales que afectan a los países iberoamericanos. La incorporación de ambos foros de diálogo parte del convencimiento de que el proyecto de construcción de la comunidad iberoamericana de naciones no puede hacerse sin la implicación activa de la sociedad civil. Nuestra voz en el mundo será tanto más potente y convincente cuanto mayor sea el grado de incorporación de la sociedad al proyecto común iberoamericano. Todo este nuevo diseño, el nuevo reto que esta Cumbre lanza a la Comunidad Iberoamericana, serán siempre recordados indisolublemente unidos a la ciudad de Salamanca y a su Universidad.

Quiero, finalmente, expresar mi confianza en el éxito de la Cumbre. Una confianza que se funda en el rigor del trabajo que se ha venido realizando por todos a lo largo de estos meses, pero también en la celebración en un marco incomparable que debemos a la colaboración de la Universidad de Salamanca. Quiero por ello terminar estas palabras agradeciendo, de nuevo, a la Universidad de Salamanca y a su Rector la colaboración y el apoyo que mediante la firma de este Convenio va a prestar al correcto y exitoso desarrollo de la celebración de los actos de la XV Cumbre Iberoamericana.

Muchas gracias.