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La XV Cumbre de Salamanca define en su Declaración Final los retos de Iberoamérica

Salamanca, 15 de octubre (EFE).- La XV Cumbre Iberoamericana aprobó hoy la Declaración de Salamanca, que define en seis páginas los grandes retos de la región, y que incluye quince comunicaciones especiales con un destacado contenido social y político.
   
El documento consta de 31 puntos que abordan el canje de la deuda por educación, la devastación causada en Centroamérica por el huracán "Stan", los problemas de gobernabilidad, la lucha contra la pobreza o el fenómeno de las migraciones latinoamericanas.
   
La puesta en marcha de la Secretaria General Iberoamericana, responsable de coordinar los acuerdos de este foro, la lucha contra la pobreza y la creación de una red de cooperación judicial son otros temas recogidos en el documento.
   
Los líderes de los 22 países iberoamericanos trataron de restar retórica a estas citas con un texto considerado breve con el que desean pasar a la acción, expresó el secretario general iberoamericano, el uruguayo Enrique Iglesias, en la clausura del encuentro.
   
El documento había sido previamente consensuado por los cancilleres y, tras debatirlo, los mandatarios se limitaron a añadir tres puntos sobre los temas cruciales de esta Cumbre: la realidad socio-económica, la emigración y la proyección internacional de Iberoamérica.
   
Por contra, los jefes de Estado y de Gobierno desarrollaron una intensa negociación para cerrar dos "declaraciones complementarias" sobre terrorismo y el embargo estadounidense contra Cuba.
   
La primera de ellas reafirma el compromiso para combatir el terrorismo y pide el apoyo a las gestiones para lograr la extradición pedida por Venezuela a EEUU del responsable del atentado a un avión de Cubana de Aviación, en octubre de 1976, que causó la muerte de 73 civiles.
   
El Gobierno cubano acusa de la autoría de este atentado al anticastrista nacionalizado venezolano Luis Posada Carriles, cuyo nombre no aparece, sin embargo, en el texto de la declaración.
   
La otra resolución pide al Gobierno estadounidense que "ponga fin al bloqueo económico, comercial y financiero que mantiene contra Cuba" y rechaza la Ley Helms-Burton que endurece el embargo.
   
Fue precisamente la utilización de la palabra "bloqueo" para definir las medidas aplicadas por Estados Unidos contra Cuba lo que suscitó controversia entre los cancilleres iberoamericanos, aunque finalmente los mandatarios optaron por incluirla en el texto.
   
Otro tema controvertido fue la definición del apoyo a la desmovilización en Colombia de grupos armados ilegales que cometen actos terroristas.
   
La elaboración de una resolución especial sobre este tema provocó una ardua negociación con Cuba y Venezuela que, en un primer momento, rechazaron calificar a esos grupos de "ilegales" y preferían hablar de "irregulares" y no usar la palabra terroristas.
   
En la lista de comunicaciones especiales también se da un apoyo a la gobernabilidad en Nicaragua, al proceso democrático en Bolivia y a la cooperación con los denominados países de "renta de media", para que no resulten perjudicados en la concesión de ayudas por los más desfavorecidos.
   
También se respalda el proceso de integración de América Latina y el Caribe y el fortalecimiento del proceso democrático en Bolivia.
   
En otra propuesta se respalda la Misión de Estabilización de las Naciones Unidas en Haití (MINUSTAH), un operativo de paz integrada mayoritariamente por fuerzas españolas y de varios países iberoamericanos.
   
La Declaración de Salamanca fue acompañada, además, por la denominada Carta Cultural Iberoamericana que defiende los valores culturales y la diversidad de la región.